Miguel Von Dangel, entre el bien y el mal.

Por María Alejandra Rengifo
.- Fundalamas

Su nombre me era familiar, seguramente lo había oído, pues se trata de un artista reconocido nacional e internacionalmente, premio nacional de artes plásticas y hombre de polémicas, amén de su obra.

En la fundación y en el museo todos estábamos emocionados, incluso yo, sin conocer a Von Dangel y su obra. El museo en sus 30 años, Petare en sus 393 años y Miguel Von Dangel había trabajado durante 2 años aproximadamente en este regalo comprendido por 33 piezas artísticas – inspiradas en los textos De Civitate Dei (La ciudad de Dios) de San Agustín de Hipona – las cuales alzan, entre colores y armonías, una voz de esperanza por Petare y por Venezuela.

Como periodista de Fundalamas debía entrevistarlo para armar la nota de prensa y entender los planteamientos de la muestra. Y para poder entrevistarlo debía investigar sobre él, por lo que me comí en una sentada el libro Miguel Von Dangel y la batalla de San Roman, investigué en internet, tuve conversaciones con personas que conocían su trabajo hasta lograr tener una buena semblanza sobre él y su obra.

Una historia fascinante. Un gran hombre, de mente y espíritu.

Llegó el día de la entrevista. Me acompañaban Elisa Zambrano y Jorge Romero, compañeros de trabajo en el Museo de Petare y amigos siempre. Ambos admiradores y amigos de Von Dangel. Compramos frutas para llevarle de presente y caminamos desde La California hasta la avenida 1 del barrio El Dorado, confieso que estaba nerviosa, se trataba de mi primera entrevista a un artista plástico y vaya qué curioso que fuese precisamente uno que vive en Petare hace más de 60 años. Petare, ese corazón sangrante de Caracas.

Llegamos.

Miguel abre la puerta. Una casa sencilla que pudiera ser considerada por algunos como un rancho; un loro, una guacamaya y dos perros salchichas nos dan la bienvenida. La voz de Von Dangel fuerte y dulce a la vez. Le acompañaba el abogado Eddy Reyes, amigo entrañable, autor del libro Miguel Von Dangel y el renacimiento de un arte latinoamericano. Nos sentamos a conversar, entre otras cosas, del país, de la vida y de las tribulaciones que nos acompañan día a día. Mientras oía a Miguel pensé en luz y oscuridad.

Un hombre que sabe bien manejar bondades y debilidades. Un hombre consciente de sus dioses y demonios. Y la entrevista me lo confirmaría.

Entre bromas, porque habían notado mi nerviosismo, dimos inicio a la entrevista que les dejo a continuación:

Mi primera pregunta era casi obligada: ¿Por qué no te has ido de Petare?

Mi padre ya venía emigrando desde Polonia, cayeron los bolcheviques allá y las condiciones sociales lo obligaron a salir. Se fue a Alemania y ahí se empató con mi madre; eso también causó escozor en el pequeño mundo donde se desenvolvían; de ahí vinieron a Venezuela, así que fíjate… ya prácticamente, antes de yo nacer, estaba presente la idea de emigrar, de no arraigo o de expulsión, en el caso de mi padre.

Aquí siguió la cosa. Vivir en casa de otros emigrados por unos meses, después venir a Petare subalquilados hasta que por fin pudimos darnos el gusto de alquilar una casita, siempre muy humilde. Papá no tenía sentido de la economía tampoco. Era casi a nivel de rancho. Después, por fin esta casa. Mis padres se separaron estando aquí. Pienso que tiene que ver con la idea de basta de seguir esta emigración que obviamente no es sólo emigración externa. Cuando uno, quizás por ser artista, es reflexivo se da cuenta que también es una emigración interna que sucede permanentemente.

Por otro lado ¿para qué me iba a ir? ¿para dónde? aquí me dejaron y aquí me quedé. Y en ese sentido, a veces, digo que soy más petareño que venezolano, porque mi arraigo sí está aquí, pero también es una tontería decirlo tan tajantemente. Soy más de este barrio, de esta zona quizás, menos que de Petare como tal. Digamos que de la zona central, el casco viejo, lo que era el viejo Petare. Mis padres llegaron aquí en el 50 y Petare era una pequeña aldea montada en un peñasco. Luego, la avenida Miranda cortó eso en dos y empezó la explosión de las barriadas. Yo soy testimonio de esa explosión urbana y de ese desgarramiento paralelo que vive Petare.

Para esta mejor en el sentido espiritual o intelectual, eso depende de mí, eso no depende del lugar donde viva. Y para estar más seguro… sí, hoy en día con las nuevas contingencias y situaciones políticas y sociales, sentiría como un acto de falta de hombría tenerme que ir porque una cantidad de vivos se apoderaron de la situación… Y el hámster va desde la dirigencia política hasta el malandro de la esquina. Me pregunto ¿por qué ellos van a tener más derecho que yo?

Luego la situación económica, yo nunca tuve visiones económicas, yo nunca me cuidé de ello, así que tampoco tendría fortuna. Entonces, para vivir en la marginalidad en un barrio de una gran ciudad desarrollada del mundo, mejor sigo aquí ¿no?

Y claro, hay un arraigo, una memoria afectiva que siempre te une a la ciudad. Pero en ese sentido, en Petare sería casi traumático porque estamos hablando de un cuerpo permanentemente lacerado, permanentemente destruido, irrespetado en su estructura básica…entonces es un amor masoquista. Ves a la ciudad, ves al pueblo, como tu amor, tu amante…y lo ves violado cada tres días…sería una confesión bien amarga decir que no me voy porque amo esto. Claro que amo esto, pero también me duele.

Estás planteando, en esta exposición, a Petare como una ciudad si se quiere sagrada ¿Cómo definirla de esa manera cuando es una de las zonas más violentas de nuestro país?

Mira hay una coincidencia, San Agustín en el año 400 se plantea la Ciudad de Dios en un contexto de una Roma decadente, llena de “malandros” y cristianos arrepentidos queriendo volver al paganismo…los vándalos entran y salen…bueno…es Petare pues. Entonces, en ese contexto es que San Agustín plantea la bajada de la ciudad de Dios. Es una respuesta a voluntad para que no nos olvidemos que somos también ciudad sagrada y que tenemos que estar en ella con fe en lo que va a suceder. Todas las tribulaciones son parte de este juego; no es porque los vándalos sean mejores que los cristianos, sino que las tribulaciones son parte del anuncio de la venida del nuevo reino, de la sobre posición de la ciudad de Dios, de la ciudad del espíritu y del intelecto, la ciudad de una belleza trascendida. Es un planteamiento que considero no debemos perder de vista. Yo creo que al petareño, en este momento, le hará bastante bien entender esta alternativa.

Bien Miguel. En mi día a día debo trasladarme de Altamira a Petare. Y sin duda es un choque, experimento un cambio en sonidos, personas, arquitectura. E incluso al llegar a Petare, vuelvo a experimentar un cambio, porque cuando aterrizas en el centro histórico, es como un pequeño oasis con su iglesia, las casas de colores, blindado incluso del ruido que escuchas al salir metro…

A ver, podemos estar perfectamente hablando de dos tiempos y efectivamente parto de ahí. Estamos hablando de un tiempo de hace cincuenta años y hoy. Entonces estamos frente al remanente de esos 50 años que quedó ahí en el casco…falta saber si es artificial o netamente verdadero, no sé, eso es harina de otro costal. Lo que importa es que es lo que da la pauta hacia otra posibilidad. Mejor dicho, estamos frente a una correlación entre lo que es el mal y el bien. “No hay salvador que venga al mundo sin estar precedido por el sacrificio de los inocentes.” Y es precisamente eso lo que estoy planteando. Incluso, ese salvador tiene que pasar por su destrucción, tiene que exponerse al sacrificio, tiene que ser torturado y tiene que morir para que venga entonces la nueva Jerusalén. Y la nueva Jerusalén es la metáfora del nuevo espíritu que va alumbrar todo, que se gesta dentro del sacrificio y el dolor necesariamente.

Entonces fíjate, desde el punto de vista de los gobernantes, y esto se me ocurre ahorita,…incluso los locales, deberían entender que el problema no está en crear nuevas leyes para contrarrestar el malandraje sino entender que éste es la enfermedad a superar; sería una concepción distinta para poder abordar el problema. Tienes que ver la descomposición social como parte de un cuerpo que eres tú mismo que debe regenerarse, y se va a regenerar a través de la vida, de la creación, la fe y la buena voluntad.

Creo que también juegan papel importante en esa transformación las nuevas generaciones…

Sí. Obviamente.

Nosotros somos los que vamos a tener que poner el cuerpo, para decirlo elegantemente. Porque nos toca pagar. Pero eso tampoco hay que verlo como un auto lamento, eso le da sentido a nuestra existencia.

Aquí lo que tenemos que entender es, precisamente, el papel de la cultura, que es el arte y la religión. La voz cantante debe ser concretamente la cultura, y en ese sentido se reivindica la acción de la fundación (Fundalamas) y del museo como muy importante, creo que no deben dormirse en los laureles ni reducirse a ser los expositores del folclore local, no, tienen que entender que la cosa va mucho más allá.

En ese sentido me siento también comprometido a alertar un poco, no a ustedes porque ya están trabajando en ello, a los gobernantes sí, son quienes deben darle una dimensión justa al problema. Porque obviamente a nivel de estadísticas policiales no vamos a salir de esto.

Hay que ir más al fondo. Hay que ir al origen. Y aquí, regreso a San Agustín, en el año 400 él va al origen que es la idea de San Pablo: el juicio final. Quiero plantear que volver a la fuente es un asunto de sentido común en su concepción más amplia: La cosa no se resuelve con el llantén y la represión, la cosa tiene que ser vista desde una concepción cultural densa y propia.

¿Los gobernantes deben entonces asumir una postura más cercana a lo que somos? ¿Deben partir de la premisa que somos particulares?

Recuerdo que en la “execrable cuarta” traían al prefecto de Nueva York para copiar lo que se estaba haciendo allá. Entonces, hoy, seguimos haciendo lo mismo, traemos al Medellín porque solucionó allá. Nosotros no vamos a resolver nuestros problemas copiando de otros modelos… marcándole casi que en tatuaje la placa de la moto, el chalequito a los mototaxistas y listo se resolvió el problema. No es tan fácil. Hay una degeneración moral también importante que no se debe perder de vista. Porque si tú, por ejemplo, que deduzco no eres petareña, en tu tránsito diario entre Altamira y Petare sientes que hay una identidad propia, en el paso de aquí para allá, sientes de pronto que hay otra cosa. Y que son más de una cosa, porque tienes que pasar por el malandraje y el desastre de los buhoneros pero después sientes que estás en un remanso con espíritu distinto…es ahí donde debemos empezar a incidir.

Miguel, debo confesarte que yo no conocía tu trabajo. Estoy agradecida con el Museo de Petare. Desde el mismo momento en que abrí el libro de La Batalla de San Romano quedé prendada, no imaginaba algo así, no podía entender cómo en Petare…

Eso me pasó a mí cuando conocí a Bárbaro Rivas. Yo estaba en la escuela de artes plásticas y los profesores me preguntaban si era verdad que ese tipo existía, no podían concebir que a media hora de distancia en autobús ese personaje hubiera estado toda su vida gestando una obra que, para mí hoy en día, sino es la más importante, está entre las tres más importantes del país en el siglo pasado. Sin duda, Rivas, es uno de los más importantes pintores que hemos tenido. Y mira tú ¡qué ironía! trabajaba con metáforas bíblicas en Petare. Es decir, ubicaba la Jerusalén de Jesús en las calles de Petare. Trasladaba y establecía una correspondencia, de dos mil años de historia, entre esta pequeña aldea y lo que fue Jerusalén en su momento. Entonces, ya ves, de donde me nutrí yo. Y de cómo no he creado nada nuevo en ese sentido. Bárbaro es para mí un predecesor muy importante.

¿Demandas a los gobiernos locales más atención e inversión en cultura? 

El problema está en que el arte no tiene una función pedagógica y yo me sentiría realmente menospreciado y despreciable ante mí mismo si yo me tendría que dedicar a demostrarle a Ocariz o papi papi o a quien sea sobre lo que es cultura. La cosa tampoco es esa, la cosa va más allá. También, Ocariz, en cierto sentido si tu lo ves, es víctima también de una misma coincidencia que nos victimiza a todo el país, con excepción de unos pocos intelectuales, pensadores, historiadores que han dado la pauta más que los demás, incluso, más que los poetas en estos últimos años, pero bueno, nunca es tarde, estamos a tiempo y es lo que se está planteando. y  lo que se está planteando es, para qué caer y quedarnos en el lamento, si precisamente eso es lo que motiva esta exposición. Cada quien a lo suyo desde sus propios medios, pero trabajando en equipo. Y eso comienza con Elisa y contigo y eso trasciende de Ocariz y pa’ arriba…en ese sentido, debemos estar bastante contentos de que tengamos la posibilidad de la voz, de ser portavoces de algo más.

Bueno, yo puedo decirte que muchas veces he pensado en tirar la toalla, en renunciar a este trabajo, siento que el esfuerzo es en vano, que a la gente simplemente no le interesa lo que estamos haciendo…entro en la desesperanza, esa en la que quizás está sumida todo el país, a los Domingos Alternativos a veces viene poca gente y las mismas caras, uno se desanima, uno quisiera ver el Centro Histórico como un gran complejo cultural de Petare…

Bueno, entonces, te voy a recomendar y me voy a meter aquí a sacerdote, porque soy en realidad un cura frustrado (bromeando).

No seas tan vanidosa. No eres tú, ni soy yo. Tiene que ser una fuerza superior, trascendida a la cual nosotros estamos al servicio y lo que tenemos que hacer es escuchar atentamente. Y bueno si te sirve, porque debes preguntarte ¿cómo hago? ¿me pongo en dieta? ¿me flagelo? No. Pero podrías leerte a San Agustín por ejemplo. ¿cuántas personas lo hacen en Venezuela?… ahí está…podríamos entender a Bárbaro Rivas en su justa dimensión, por darte un ejemplo. ¿Cuántos y quiénes lo hacen? ¿Los que simplemente están pendientes de si en un rancho alguien todavía tiene un Bárbaro Rivascolgado por ahí para quitárselo por cuatro lochas?  ¿O ver el mensaje que hay implícito en su obra?

¿Cómo viven los artistas? por ejemplo… Yo porque he convertido este espacio en un ficticio Jardín del Edén….pero ¿cómo vivimos? cuando a veces toca martillar para poder comer, esa es la realidad y no estoy poniéndome como mártir, no. Yo soy un privilegiado. Pero si tuviera que tener dos niños pequeños y llevarlos a la escuela y una mujer que me exija que la saque de vez en cuando a comerse un perro caliente o un pollo a la broster, no tendría con qué. entonces volvemos de nuevo, dejemos un poco el autolamento y llamémonos todos a capítulo, que para eso fue que vinieron los artistas, los profetas, los visionarios y los poetas…y no fue para ponerse vanidoso y esperar una condecoración, el artista tiene que ser algo más…creo que ya me fui de bemba, no sé, tomé otros caminos.

Pero, seguimos inmersos en Petare, que al final de todo, es el meollo de este asunto, de tu exposición…

Sí. Lo importante es que toda esta reflexión se da en Petare, nace en Petare. Esto no se da en mí, se da en Petare y con esto quiero insistir bastante. Circunstancialmente, estoy aquí, ese es mi trabajo, yo soy pintor y vivo en Petare, por tanto soy intérprete y portavoz de las cosas que me llegan y suceden aquí. Pero, lo que me llega es lo más importante. Yo no soy el que está exponiendo cuadros, mis cuadros están exponiendo realidades. Ellos son. Soy sólo el medio. Yo no estoy creando lo que te estoy diciendo, esto es el consenso de 60 años de vida en este sitio.

Yo tenía un amigo malandro, lo mataron. Pero, él no era ladrón, era una especie de justiciero, un Robin Hood. Un día estábamos aquí y me decía que se sentía orgulloso de ser mi amigo porque, cuando él estaba en la cárcel y yo aparecía en los periódicos, le decía a los demás “mira, ese es pana mío”. El no entendía que yo fuese su amigo, él decía que no había tenido la suerte de estudiar y no tenía el talento, y yo le dije “pero de qué estás hablando, si tú y yo somos exactamente lo mismo – él era vecino muy cercano, además- lo que pasa es que yo hago con el pincel lo que tú hiciste con el arma en la mano, exactamente lo mismo”. Y él “¿Así es la cosa? creo que ahora entiendo”. Claro, me veía haciendo cosas que él no entendía; y no era que no entendía el cuadro, sino que no entendía cómo alguien podía estar perdiendo su tiempo en eso, mientras él andaba de héroe arriesgando su vida matando gente.

En fin, mi pelea es con la tela, con otra cosa. Recuerda a Reverón, como arremetía contra esas telas, eran puñaladas… y la gente dice que estaba loco. Reverón no estaba loco. Loco el que se para y le hace eso mismo, pero a su mujer que lo engañó, viene y le da 20 puñaladas. Reverón no necesitaba liberar esa energía de ese modo porque, de paso, pintando hacía unos cuadros maravillosos.

Hay una cosa Miguel. Ahora que decías que este muchacho no entendía el cuadro. Algo que llama la atención en tu trabajo es justamente la lectura ¿Cómo se lee a Miguel von Dangel?

Y en este caso veo yo un reto ¿Cómo hacer para que los petareños te lean y se acerquen a tus planteamientos?

Si, entiendo. Bueno aquí hablamos de humildad y yo no soy nada humilde. Trato de no estar como personalidad entre el cuadro y el espectador. Trato de salirme de escena. Por eso hablo con procacidades a veces y soy de mal gusto con las cosas que digo para que la gente no confunda el mito del artista con la obra del artista. En la medida en que me enmascaro o desaparezco, dejo que la persona vea el cuadro. Pero entiendo tu planteamiento.

Lo que sí se le puede sugerir a la gente; aunque esto sería pedagogía de arte, es que hay que empezar por desaparecer el yo, porque la gente lo primero que dice es “yo no entiendo”.

Bueno, deja que el cuadro sea el que se exprese. Mientras tu “yo” esté en el medio de esa lectura no vas a entender nada. Por el contrario, mientras nos despegamos de prejuicios, abrimos los ojos y dejamos que nos suceda; entonces, comienza a funcionar la cosa.

Pero, ciertamente, tocas un tema que es también delicado y que es el arte de la modernidad, de finales del siglo XIX, cuando los artistas perdieron ese sentido de responsabilidad social y plantean un arte que parte de su propia imagen: el artista como héroe, el artista como mártir, el artista como víctima y el artista como liberador. Dándose él cada vez más importancia y descuidando la lectura del cuadro, entonces claro, puedes ser informalista, puedes ser tachista, puedes dejar que el dripping bote de los cuadros, puedes parar los cuadros de cabeza, sí, puedes hacer todo eso, pero estás cada vez alejando a la gente de que entienda algo.

Por ejemplo, cuando yo escuchaba a un cinético, ni yo mismo entendía de qué estaban hablando. O los constructivistas. Y eso que en el fondo ellos quería hacer la cosa más simple, pero, al contrario, cada vez la hacían más compleja. Definitivamente no puedes pedirle a un buhonero de la redoma de Petare que sepa lo que es la nada del budismo zen, de bolas que no. Pero tú sí puedes agarrarlo y decirle mira el vacío no se refiere a un espacio, sino que todas estas cosas son efímeras, son pasajeras, tú las ves ahorita, pero son mentira, no hay nada allí, despójate y así poco a poco, te irá entendiendo y te vas a sorprender.

Hay un sentir, más que un saber.

Sí, pero si partimos de la idea de que el arte figurativo, formal por denominarlo de algún modo es, quizás, el más de fácil de leer. Porque sí a mí que he estado expuesta a más información y formación, que he sido privilegiada, me cuesta leerte…no sé, imaginarme a una Dolores, Magaly (vecinas del casco) frente a un von Dangel.

Bueno, vamos a esperar.

La cultura a veces tiene resultados inmediatos. El artista coincide con el espíritu de su época y muchas veces genera reacciones interesantes y necesarias.

Te diré algo, y con esto no quiero desalentarte; pero si un niño se queda prendado con algo, un elemento visual que genere algún tipo de reacción, con esto quiero decir que quizás sean los hijos de los hijos de estas vecinas que nombras que digan “mi papá me llevó a ver a un tal Von Dangel” y se genere algún tipo de reacción…esto es un proceso…los tiempos de Dios no son exactos en lo inmediato, Dios determina cuando. Si Cristo hace más de 2 mil años fue crucificado y aún no entendemos a plenitud lo que nos estaba diciendo. De Platón y Sócrates ni te digo. La vigencia de Sócrates, por ejemplo, nos marcó a todos nosotros. Y el no lo vio en lo inmediato.

Así que no tengas expectativas en lo inmediato, si yo las tuviera, no habría pintado nada.

Miguel, sabemos que también te mueve un profundo agradecimiento al pueblo y por ello este homenaje. En lo particular pienso que a Petare le hace falta este tipo de cosas. En el imaginario popular, a Petare están asociadas las palabras violencia, basura, malandraje, marginalidad, maldad, desorden… y ofrecerle este tipo de reconocimiento, es decirle que apueste por su lado positivo.

Sabes que hay algo muy irónico, lo que yo iba a decir, en el fondo, lo dijiste tú cuando echaste tu cuento de que tenías que venir desde Altamira. Es eso justamente. Tratar de definir qué es eso que nos hace diferentes. Claro yo tengo toda una teoría. En Petare – en vista de ese desastre urbanístico y de ser estigmatizado como marginales, casi campesinos, no citadinos- han desarrollado una cultura de resistencia. En su acepción negativa es la cultura del malandro, pero en su acepción positiva es que tenemos una identidad bastante interesante. Los sociólogos y antropólogos deberían ocuparse de eso. Yo lo estoy haciendo con mi trabajo.

En definitiva, desde Petare, quiero plantear que la cultura debe verse como una alternativa, incluso de inversión nacional.

Petare y Venezuela se merecen su cariñito.

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