La evolución del matrimonio en Venezuela

La exposición "De Bodas y casorios" permaneció abierta al público desde noviembre de 2010 hasta marzo de 2011 en el Museo de Petare.

Extracto del catálogo de la exposición “De bodas y casorios”, Museo de Arte Popular de Petare Bárbaro Rivas, Fundalamas – Alcaldía de Sucre, Noviembre 2010.

Investigación y texto: Ana María Zoghbi

El matrimonio es considerado por numerosos autores como un género de unión sexual que se distingue por la plenitud, permanencia, religiosidad y legalidad. La idea de plenitud aparece referida por los filósofos, la de la permanencia se refleja en los conceptos dados por los sociólogos, la religiosidad es establecida por las religiones y la legalidad predomina en las definiciones de los juristas.

La finalidad del matrimonio es la satisfacción del instinto genésico, la moralización del amor, la procreación, la educación de los hijos, el auxilio recíproco de los cónyuges, la felicidad mutua, la vida en común, el perfeccionamiento y el complemento sexual, entre otros. Sería un error pretender que el matrimonio tiene uno solo de estos fines, ya que todos pueden ser realizados en él.

En la actualidad, existen sistemas propuestos y adoptados por diversos países para la realización de los matrimonios. Un sistema exclusivamente religioso según el cual la ley del Estado solo atribuye carácter y efectos civiles al matrimonio celebrado por una sola religión; un sistema exclusivamente civil que hace obligatorio para todos los ciudadanos el matrimonio civil celebrado ante un funcionario civil que representa al Estado, no reconociendo cualquier elemento religioso; un sistema mixto que ofrece la celebración del matrimonio civil y religioso y un sistema de libre elección de forma civil o religiosa, que reconoce efectos civiles a ambas formas.

El matrimonio en Venezuela

El hecho social que se relaciona con los matrimonios, ha actuado en el desarrollo de la población venezolana con las ventajas y trabas propias de cada estadio de su evolución histórica.

En las comunidades prehispánicas, la poligamia, tanto simultánea como la sucesiva, predominó abiertamente como institución que regulaba las uniones entre los sexos opuestos. Funcionarios y cronistas de los siglos XVI, XVII y XVIII dejaron constancia escrita de que los indígenas “tenían las mujeres que querían y muchos se juntaban con sus hijas, primas y parientas”.

El funcionamiento de este tipo de matrimonio implica, entre otros aspectos, gran inestabilidad, escasa solemnidad al realizarse y una edad para casarse muy baja, sobre todo en las mujeres. La poligamia se ajustaba, sin embargo, a determinadas pautas económicas y sociales, y por ello su significado solo puede apreciarse en la comprensión integral de tales pautas.

Iniciando el siglo XVI la presencia europea en Venezuela introdujo un nuevo patrón de matrimonio basado en la monogamia; sin embargo el desarrollo del matrimonio monogámico fue  muy lenta y de significaciones regionales desiguales, ya que la rudeza de los años de la conquista poco se prestó para la adopción de prácticas nupciales más elaboradas y complejas.

En la etapa de la conquista, los españoles que llegaron al país traían poco arraigadas las costumbres monogámicas. Hasta finales dela Edad Mediafue, por ejemplo, de gran aceptación en España la barragamía o el concubinato consentido por la ley para evitar ciertas degradaciones de la mujer y los hijos. Pese a que los Reyes Católicos establecieron que todos los matrimonios debían celebrarse sólo porla Iglesia, no pudo evitarse que prácticas derivadas de la barragamía continuaran en la península ibérica y pasaran a América. En Cubagua y Margarita, en la primera mitad del siglo XVI, abundaban los españoles que “vivían amancebados o abarraganados con indias, esclavas y con moriscas y algunos con españolas”.

En la segunda mitad del siglo XVI a medida que se consolidaba la población y se definían las aspiraciones de formar bienes de fortuna, el matrimonio monogámico se hizo más frecuente, particularmente entre la población de origen hispánico. Contribuyó al afianzamiento de este tipo de unión conyugal, entre los blancos, la realización del Concilio de Trento (1545-1563) en el que se reafirmó la doctrina dela Iglesia Católicade la prohibición de ley divina que cristianos tengan varias mujeres al mismo tiempo, además de considerar al matrimonio como un sacramento indisoluble y un contrato perpetuo entre el hombre y la mujer.

Los matrimonios entre blancos se fueron haciendo más regulares en las principales ciudades fundadas antes del siglo XVII. Sin embargo la gente llamada de color (indios, negros, mestizos y mulatos) continuaba practicando las uniones consensuales, pues el matrimonio religioso tenía poca significación económica y social. El Concilio de Trento, además, contribuyó a hacerlos más reacios al matrimonio eclesiástico, debido a las formalidades que estableció para que el mismo fuera válido: presencia de un sacerdote y dos o tres testigos.

Desde las décadas iniciales del siglo XVII, los casamientos y velaciones de indios, negros y sus mezclas se hicieron más frecuentes, al menos en Caracas, pero lo cierto es que entre 1600 y 1800 la mayor parte de la población transitaba realidades sociales que aseguraban el dominio de uniones consensuales.

En 1776, el rey de España Carlos III dictó una pragmática sanción encaminada a “evitar los frecuentes matrimonios desiguales contraídos por los hijos de familia sin el consejo o consentimiento de los padres o que quiénes hacían las veces”, la cual fue aplicada en toda América  y en ella los hijos e hijas menores de 25 años debían obtener el permiso paterno; sin embargo los negros, mulatos y pardos estaban libres de tal obligación legal. Los indios debían pedir el consentimiento de los curas doctrineros cuando no conociesen a sus padres o viviesen lejos de ellos.

Durante las primeras décadas del siglo XIX, nada ocurrió para estimular el matrimonio legítimo. Por el contrario,la Guerrade Independencia y las contiendas civiles siguientes, contribuyeron a reforzar la tendencia hacia el concubinato. En el ámbito militar, una ley del 7 de abril de 1826 expedida en Bogotá por el Congreso dela Gran Colombiapermitió a oficiales y soldados contraer matrimonio sin licencia del gobierno; pero el 28 de julio de 1828 el Libertador presidente Simón Bolívar la derogó por considerar que había resultado contraria a la moral, disciplina y moralidad del ejército.

Lo más significativo que aconteció en el siglo XIX fue el Decreto-Ley del Matrimonio Civil expedido el 1 de enero de 1872 por el presidente Antonio Guzmán Blanco. Según las disposiciones del decreto, “el matrimonio civil precedería al religioso y se celebraría ante los presidentes de los Concejos Municipales en los salones de sesiones de éstos, salvo en el caso de que uno de los contrayentes estuviese in articulo mortis, circunstancia por la cual se podría celebrar la ceremonia en casas particulares”. Al mismo tiempo, se preveía la figura jurídica de la separación de cuerpos, sin llegar, sin embargo, a sancionar el establecimiento del divorcio, el cual fue instituido con la sanción del Código Civil del 9 de abril de 1904, mediante el cual “el matrimonio válido se disuelve por la muerte de uno de los cónyuges o el divorcio”. Se instituye así la disolución de un vínculo que, hasta entonces, se había considerado perpetuo e indisoluble.

Durante las primeras décadas del siglo XX  el matrimonio no mostró mayor evolución que la  del siglo anterior. La mayor parte de la población permaneció indiferente ante el matrimonio pues para ellos que nunca percibían los efectos del derecho a la herencia, poca significación revestía la expresión jurídica de la familia.

Los cambios suscitados por la actividad petrolera imprimieron su huella en la evolución del matrimonio a partir de 1920, fecha en la que se eleva la frecuencia de matrimonios. El matrimonio en Venezuela evidencia, en su desarrollo histórico reciente, un progreso significativo hasta el punto de llegar a registrar, en los últimos 30 años, cifras muy similares a la de países industrializados. El 26 de julio de 1982 se promulgó la ley de reforma parcial del Código Civil venezolano, hecho que vino a significar un cambio en algunos aspectos relacionados con el matrimonio en Venezuela, así como también condiciones diferentes respecto a la administración de bienes conyugales, al reconocimiento de los hijos habidos fuera del matrimonio, los derechos de herencia, las causales de divorcio, la patria potestad compartida por ambos padres, etc.

El aumento de la frecuencia de los matrimonios en Venezuela responde a positivos cambios socioeconómico, pues la generalización de la propiedad de todas las clases sociales y la evolución jurídica que ella ha estimulado, obliga a pensar que el matrimonio, en nuestro país, está afianzando el comportamiento típico de las sociedades modernas.

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